Pinturas

Descripción de la pintura de Hussep de Ribera "San Bartolomé"


San Bartolomé fue uno de los apóstoles que, después de la ascensión de Cristo, fue a predicar su fe en Asia Menor e India. Estuvo vagando por mucho tiempo allí, hablando por la gente y en los tronos de los reyes, hasta que uno de los reyes armenios no quiso deshacerse del molesto predicador que llamó a su pueblo a la paz.

Bartholomew fue capturado y crucificado boca abajo en la cruz, pero continuó predicando en esta posición. Temiendo que avergonzaría al guardia, el rey ordenó quitarle la piel y decapitarlo, lo cual fue hecho.

En la imagen, San Bartolomé se representa antes de estos terribles eventos. Sobre un fondo oscuro, su túnica de viaje gris casi brilla. El bastón del vagabundo está agarrado en su mano, descansando sobre el cual ha recorrido muchos caminos. Su segunda mano está presionada contra su corazón. La cara del apóstol es como una calavera.

Sufrió privación, hambriento y cansado, habló con indiferentes y crueles, recorrió la mitad del mundo para transmitir las enseñanzas de su Maestro. Su barba ya está gris, su cara está arrugada. Se las arregló para envejecer en sus andanzas, pero la luz que lo ilumina desde el interior no parece más tenue.

San Bartolomé no mira del todo al espectador. Su mirada se vuelve un poco hacia un lado, como si allí viera las tierras que esperan su llegada y conversión. No hay sombra de duda o crueldad en ella.

No queriendo llevar la fe con fuego y espada, quiere llevarla con una palabra amable y misericordiosa, como Cristo enseñó. Después de todo, toda la fe cristiana es amor, y Dios es amor, y uno debe sentir amor por el prójimo y por el enemigo. Es este sentimiento - amor por todos, por cada persona - lo que está en la mirada del apóstol. Nadie es malo Nadie es digno de odio.

Y puede estar seguro de que, incluso si conocía de antemano su destino (una cruz, una ejecución terrible, sin piel), el apóstol no se apartaría, y de su mirada, del hematoma de su cabeza, de su mano apretada en el corazón, esto es claro como el cristal.





Retrato de Anton Pavlovich Chekhov

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