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Pinturas

Descripción de la pintura de Matthias Grunewald "Altar de Isengheim"


Matthias Grunewald, un alemán de nacimiento, el último representante de la pintura gótica del norte, que creó varias obras maestras en su corta vida (tal vez hubo muchas más pinturas, pero muy pocas han sobrevivido hasta el día de hoy), consideró acertadamente que el Altar Isengheim era su obra principal.

El trabajo fue ordenado por los monjes del orden más pobre, cuya actividad principal era la curación de personas enfermas. Esta obra maestra fue escrita, presumiblemente, a principios del siglo XVI.

En el centro de la composición vemos al Jesucristo crucificado, a través de cuyo cuerpo fluye la sangre. En Cristo mismo, en principio, no hay desviaciones de los cánones, con la excepción, tal vez, de manos con dedos tan extendidos que es imposible no horrorizarse por el tormento y el tormento del Señor.

Además de Jesús, el centro representa a la Madre de Cristo con una túnica blanca, cayendo sin sentimientos por el sufrimiento visto de su hijo. Ella es apoyada por el amado apóstol de Cristo Juan, quien derrama toda la tristeza sobre la Madre de Dios (él solo no mira al crucificado). También de rodillas, levantando las manos, María Magdalena reza. Al otro lado de Jesús se encuentra Juan el Bautista.

En el momento del asesinato de Cristo, John ya había sido decapitado, pero en la imagen se lo representa con vida. Por lo tanto, el artista muestra que Juan sigue siendo el predecesor de Cristo, el pastor, que trajo a las personas "ovejas" a la fe (como lo demuestra el cordero parado al lado del Bautista, sosteniendo una pequeña cruz).

Los mismos personajes, con la excepción de Juan el Bautista, están representados en la banda inferior, mostrando el luto del amado Señor y depositándolo en un ataúd.

A los lados del escenario central vemos a los santos Anthony y Sebastian. El primero fue el santo patrón de la orden, quien ordenó el altar Grunevalda. El segundo era el santo patrón de los médicos, y dado que los monjes se dedicaban a la curación, San Sebastián era su santo patrón.

Anthony se pone una túnica azul y roja, sostiene un bastón que testifica el poder y mira a lo lejos, sin prestar atención al pequeño demonio cerca de la ventana que intenta tentar al santo.

Sebastián, un ex mártir de la fe, además de otras intimidaciones, fue atravesado implacablemente por flechas. Está perforado y representado en esta obra maestra.





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